La sublimación tiene diferentes significados según el contexto, al dedicarnos al sector de la impresión, es el proceso de imprimir en un papel la imagen y posteriormente por medio del calor se transfiere la tinta a otro material.

En la técnica de sublimación hay que tomar en cuenta que no cualquier material o sustrato puede ser sublimado, requiere de ciertas características para poder recibir la transferencia de dicha tinta, así como mantener una temperatura por arriba de los 200° Celsius.

Para poder cumplir con este proceso es necesario que los materiales estén preparados o sean adecuados para recibir la tinta y tenga el anclaje adecuado para que éste permanezca y no se elimine o borre con el uso o el tiempo. Para el caso de las telas, la condicional es que tengan por lo menos un 75% de poliéster. Para productos cerámicos, plásticos como PET, PE, PPE, BOPP, metales y otros, deben contener una base (primer) de copolímero llamado EVA (etilvinilacetato) para su anclaje.

Generalmente podemos ubicar esta técnica en productos promocionales, ropa confeccionada, señalizaciones, reconocimientos y muchos más.

Cabe aclarar que existen diferencias notorias entre la serigrafía y la sublimación, que suelen ser confundidas. Como bien lo hemos descrito anteriormente, la sublimación es un proceso físico de la materia que conlleva impresión digital por medio de papel para sublimación impreso más un sustrato para sublimar o plasmar una imagen. Por otro lado, la serigrafía se trata de una malla con un tratamiento químico en donde la tinta es bloqueada en ciertas áreas para que sea plasmada en el sustrato. Otra de las diferencias son las tintas, ya que en sublimación son base agua y en serigrafía son base solventes químicos, dependiendo el tipo de sustrato.

 

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